Pardeep Singh Kaleka experimentó en carne propia el dolor de mucha gente traumatizada por las matanzas que se suceden en Estados Unidos. Hace siete años, un supremacista blanco irrumpió en un templo sij de Wisconsin y mató a siete personas, entre ellas el padre de Kaleka.
Hoy, cada vez que un individuo baña de sangre una comunidad, Kaleka publica mensajes positivos en las redes sociales. Y a veces visita esa comunidad para alentar a la gente que siente el mismo dolor que él.
Ha estado en Newtown (Connecticut). En Charleston (Carolina del Sur). En Pittsburgh. “Somos casi que una familia”, manifestó Kaleka.