El pasado 8 de abril, 14 ejemplares de Monos Capuchino y Perezosos tuvieron una asegunda oportunidad de subsistir gracias a elementos de la Policía Federal que los rescataron en la vía Arriaga-Chiapas.
Sin embargo, la vida les fue arrebatada por un supuesto funcionario del Ministerio Público de Tapachula,Chiapas, quien habría ordenado el sacrificio de éstos animales en peligro de extinción.
Tras el aseguramiento de las especies, cuyo hábitat se encuentra en el centro y sur de América, la PF aseguró que éstos habían sido entregados a la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), para proteger su vida, pero bajo el argumento de que se encontraban en cuarentena, las autoridades federales ordenaron su matanza con inyecciones letales.
