En México, los migrantes acampados en un parque junto al río en Ciudad Acuña se encontraron con camiones de la policía estatal colocados a cada 10 metros entre sus carpas y la orilla. Después de varios minutos de indecisión, docenas de familias optaron por echarse al río y cruzar por un punto donde había un solo vehículo de la policía municipal, pensando que era preferible arriesgarse con las autoridades de Estados Unidos.
La entrada al parque estaba bloqueada, y afuera efectivos de la Guardia Nacional y agentes de inmigración aguardaban junto a tres buses. Un helicóptero sobrevolaba el lugar.