Los anuncios de redadas por parte de la Administración de Donald Trump contra inmigrantes sin papeles que tienen una orden de deportación han sembrado la inquietud entre los extranjeros en Estados Unidos. Está previsto que la operación comience este domingo en nueve de las principales ciudades, como Nueva York, Los Ángeles, Baltimore, Chicago o Houston, con el fin de arrestar a unos 2.000 indocumentados.
Se trata de una parte ínfima de los más de 10 millones de indocumentados que viven en el país norteamericano, pero el aviso previo, insólito, ha servido para promocionar la imagen de mano dura del republicano. Es algo que no hacía falta: las imágenes de inmigrantes hacinados en los centros de detención de la frontera, que el vicepresidente, Mike Pence, visitó este viernes, hablaban a gritos.“No abra la puerta, que nadie de la casa hable, sepa que los agentes no tienen derecho a entrar”. Los consejos sobre cómo reaccionar si la policía migratoria (ICE, en sus siglas en inglés) empezaron a correr por las redes sociales, también de la mano de ONG y abogados. Las operaciones coordinadas entre varias ciudades y durante varios días no son algo excepcional: lo inaudito es que el propio Ejecutivo se encargue de advertirlo con días de antelación.