JIBACOA, Cuba,- Cada verano, miles de cubanos huyen de las ciudades hacia la costa y el campo junto a sus familias y mascotas en busca de aliviar el calor y dejar por un tiempo las tensiones que genera la presión económica del gobierno de Estados Unidos sobre la isla.
En Jibacoa, unos 60 kilómetros al este de La Habana, las familias se reúnen en campamentos estatales para cocinar, nadar y disfrutar del verano que por su humedad resulta agobiante en la vida diaria. Los campamentos tienen capacidad para 800 personas distribuidas en cuatro sitios a lo largo de la costa de aguas transparentes.