Neil Armstrong es una de las personas más famosas de la historia de la humanidad.
Cuando regresó de la Luna, fue saludado por reyes y reinas, presidentes y primeros ministros.
Era como una mezcla del superhéroe Capitán de América y el personaje James Kirk de Star Trek, con un toque del presidente John F. Kennedy.
Tenía al mundo a sus pies pero, en vez de aprovechar su estatus de celebridad, se retiró de la vida pública.
Así surgió la idea de que era un hombre solitario.
Quizás la experiencia de la misión Apolo 11 lo había dejado traumatizado de alguna manera, porque la vida en la Tierra parecía un anticlímax después de estar en la Luna, se dijo una y otra vez.