El papa Francisco condenó los muros y alambres espinados construidos para detener a los migrantes “con el pretexto de defender la seguridad o un estilo de vida” y también se refirió a “los éxodos masivos que afectan al continente americano“.
Durante el tradicional discurso de inicio de año al cuerpo diplomático acreditado ante la Santa Sede y en el que suele repasar sus actividades internacionales y lo sucedido en el año que acaba de terminar, habló de su visita en diciembre al campo de refugiados en la isla griega de Lesbos.