Con música, tabaco y licor, cientos de fieles celebraron este jueves en el poblado indígena de San Andrés Itzapa a San Simón, una popular deidad en Guatemala a la que se encomiendan migrantes que van a Estados Unidos y hasta pandilleros y narcotraficantes.
Los devotos de San Simón hicieron largas filas para entrar al templo erigido en este municipio indígena kaqchikel, a unos 55 km al oeste de Ciudad de Guatemala. Le piden favores, trabajo y protección en medio de la pandemia de covid-19.
“Ahora la petición más grande es [por] el trabajo. Que no falte el trabajo y especialmente por la salud. Ahora estamos pidiendo que nos proteja de la pandemia”, dijo a la AFP Edwin Galindo, un guía espiritual quien aseguró estar cumpliendo 25 años de devoción al santo.