Los tanques y las tropas de Rusia han puesto otra vez en alerta máxima al este de Ucrania.
Desde finales de marzo, el Kremlin ha desplegado miles de soldados y artillería pesada a la región del Dombás, la inestable zona donde se desarrolló la guerra del 2014, que ha dejado más de 14.000 muertos y que todavía no ha llegado a su fin.
Pero el despliegue militar que ha disparado las alertas de la OTAN no se limita a esa área: Moscú ha reforzado también sus regimientos en Crimea, la península ucraniana que se anexó en 2014.