María Diemar (su apellido de casada) aterrizó en Suecia desde Chile en 1975, apenas 10 semanas después de nacer. Dos años después llegó un niño de cinco semanas de vida que se convertiría en su hermano.
Sus padres siempre les dijeron que eran adoptados. Era una realidad imposible de ocultar.
“Era demasiado obvio. Mi madre y mi padre son rubios. Él tiene ojos azules. Lucíamos tan diferentes y siempre me dijeron que tenía una mamá en Chile”, relata en entrevista con BBC Mundo.