El Gobierno está destinando unos 300 millones de pesos a la semana para subsidiar el precio de los combustibles como forma de contrarrestar la inflación que se registra a nivel internacional por las desmesuradas alzas de los principales commodities.
Ese subsidio se carga cada semana al Presupuesto como deuda pública interna.
La cantidad de recursos utilizados para contener el precio al que se deben vender los combustibles al consumidor varía cada semana en función del precio del petróleo y de sus derivados en el mercado internacional.