Hace unas semanas, tras la publicación de una nota sobre estafas en el homebanking y cómo denunciarlas, un lector me escribió para contarme su caso: había creído ser contactado por su banco, confió, ofreció datos y luego fue estafado. Parecía ser un caso más de los tantos, pero a él le llamó la atención cómo ocurrió el engaño.
“Escribí un mensaje privado a la cuenta de Instagram oficial del banco. Luego me responden, también por mensaje privado, desde otra cuenta que se llamaba `Atención al cliente´, que también tenía el logo del banco y ahí fue donde yo caí”, explicó el usuario.
Contó que al día siguiente le pidió a un amigo que hiciera lo mismo y el resultado fue igual: primero escribió un mensaje privado a la cuenta oficial de ese mismo banco y respondió otra cuenta, diferente a la primera, que también tenía el logo de dicho banco y se hacía pasar por la entidad oficial.