
Cuando el gobierno de Ecuador eliminó los subsidios a los combustibles, miles de personas se lanzaron a las calles de Quito en octubre de 2019 para protestar contra el plan de ajuste económico del presidente Lenín Moreno.
Liderado por organizaciones indígenas y opositores al gobierno, el estallido social dejó en evidencia una polarización política que, durante la campaña electoral y con motivo de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de este domingo, ha vuelto a emerger.
Los candidatos que se enfrentarán en el balotaje son Andrés Arauz, un delfín del expresidente izquierdista Rafael Correa que en la primera vuelta consiguió el 32,7% de los votos, y el banquero conservador Guillermo Lasso, que obtuvo el 19,7% de las preferencias.
Arauz y Lasso representan el llamado “correísmo” y el “anticorreísmo” y reflejan dos modelos de desarrollo económico completamente opuestos.
Mientras el primero se identifica con el “Socialismo del Siglo XXI”, el segundo apuesta por un enfoque capitalista para enfrentar los retos de una economía en crisis.
Precisamente uno de los temas más importantes de la campaña ha sido la economía, que si bien arrastra graves problemas estructurales desde hace años, ahora está en una situación aún más crítica por los efectos de la pandemia de covid-19.
El plan de Arauz, economista y exministro de Correa, se articula en torno a las promesas de empleo, ingreso básico y cobertura de seguro social “para todos”, además de salud y educación gratuitas.
Lo que no está claro es de dónde saldrá el dinero para repartir tantos beneficios cuando se acabaron los tiempos en que llovían los petrodólares. Una reforma tributaria es uno de los caminos planteados por los asesores que forman parte de su equipo.
El Estado jugaría un rol clave en la generación de puestos de trabajo, aunque con las arcas fiscales deterioradas, el desafío es enorme.
En cambio, Lasso, accionista de uno de los grandes bancos de Ecuador, propone “promover una economía de libre mercado” que sea “fiscalmente responsable”.
Bajo su paradigma es el sector privado el principal generador de empleo y de reactivación económica, mientras que el Estado debe permanecer “pequeño, pero robusto y eficiente”, para atender las necesidades de los más vulnerables.
Una economía petrolera y dolarizada con una gigantesca deuda pública
El próximo gobierno tendrá que hacerse cargo de un país que sufrió una contracción económica cercana al 9% en 2020, con escasos fondos para echar a andar la reconstrucción y mínimo acceso al financiamiento externo.
A la pandemia se suma la persistente caída desde 2014 del precio del petróleo, que es el principal producto de exportación del país y que genera cerca de un tercio de los ingresos públicos, mientras que el resto proviene de la recaudación tributaria.
Siendo una economía dolarizada, que no puede imprimir dinero ni jugar con la devaluación monetaria, el país ha enfrentado un problema de financiamiento que le ha puesto el camino cuesta arriba.
La deuda pública bordea el 70% del Producto Interno Bruto y el déficit fiscal supera el 8%, según las últimas estimaciones del Fondo Monetario Internacional, FMI.
A falta de estadísticas oficiales, organismos como el Fondo para la Infancia de las Naciones Unidas, Unicef, estimó que la pobreza se ha disparado al 38% y la extrema pobreza a cerca del 20%.
Considerado un país de alto riesgo por los inversores internacionales, el presidente Lenín Moreno buscó financiamiento externo con organismos multilaterales como el Banco Mundial, el BID, la CAF y el FMI, siendo ésta última la institución que comprometió una mayor cantidad de recursos.
¿Qué dicen los candidatos del acuerdo con el FMI?
Lasso ha dicho que respetará el acuerdo del país con el organismo multilateral, excepto en un punto.
“Nosotros no vamos a desconocer el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional. Lo que no vamos a hacer es a subir el IVA”, afirma Lasso, aclarando que se pueden poner en orden las cuentas fiscales sin incrementar ese impuesto al consumo.
Incluso el candidato asegura que será aún “más audaz” que las metas fijadas por el FMI.
“Ellos hablan de ir reduciendo el déficit, yo hablo de llegar a déficit cero, porque el día que Ecuador llegue a déficit cero no habrá más deuda”.
Lasso propone duplicar la producción de petróleo para obtener mayores recursos, un manejo eficiente del Estado, incentivos a la inversión extranjera y el combate a la corrupción.
Desde su perspectiva, “volver al correísmo” podría llevar a Ecuador a convertirse en una nueva Venezuela.
En cambio, Arauz asegura que no cumplirá con las condiciones impuestas por el FMI.
El futuro económico de Ecuador en medio de la batalla electoral
En el centro de las campañas presidenciales ha estado el tema del empleo, una de las mayores preocupaciones de la ciudadanía, según los últimos sondeos de opinión.
“Cerca de la mitad de los trabajadores está en la economía informal. El problema no es tanto el desempleo, sino el subempleo“, le dice a BBC Mundo Susana Herrero, académica de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de las Américas en Quito…MG