EL VOTO DOMINICANO EN EL EXTERIOR
¿Porqué será que nos están queriendo tanto?
Por: José Francisco Núñez- Desde hace cierto tiempo, diría yo desde que arreció la pandemia del COVID-19 y se tomaron drásticas medidas de precaución a nivel mundial, se ha puesto de manifiesto un extraño y gran amor departe de algunos políticos dominicanos hacia la llamada “Diáspora Dominicana”, entiéndase dominicanos residentes en el exterior.
Es un amor extraño, casi nunca visto. Algunos opositores nos están tratando como una especie de “amante” por la que sienten más amor que por la mujer de la casa (entiéndase los votantes en República Dominicana).
Para el oficialismo pareciera que somos aquella novia con quien se querían casar, pero cuya boda nunca ocurrió debido a que la dejaron en el altar vestida y alborotada, por dejadez y desatención, por lo que ahora nada le importa.
En realidad el asunto no es tan raro, pues hasta los Chinos de Bonao saben bien que el oficialismo dominicano no cuenta con muchas simpatías en el exterior y hay razones de sobra para ello: No vivimos del clientelismo y como si fuera poco unos “pencos y pencas” del oficialismo y la oposición llamados “Diputados de Ultramar” no han hecho más que embolsillarse sus sueldos y disfrutar de la buena vida gracias a los ingenuos o fanáticos partidistas que les eligieron.
¿Qué diablos han hecho los gobiernos dominicanos en favor de los paisanos que residimos en el exterior? ¡Nada, absolutamente nada! No hicieron nada en el pasado, no lo están haciendo ahora y tampoco lo harán en el futuro, no importa quién gane el 5 de julio. Entonces ¿Cuál es el afán?
Si bien es cierto que tanto en nuestro país como aquí en Estados Unidos se hace mucha bulla en defensa de los que llaman nuestros derechos, no menos cierto es que quienes más escándalo hacen en favor de que se celebre el proceso son algunos que asumen que su partido ganará en el exterior y por ende en Dominicana, lo que le asegura una posición en el futuro gobierno.
La oposición hace esfuerzos desmedidos por casarse con la muchacha, el oficialismo reza para que el día de la boda caiga un aguacero que impida el matrimonio y a la Junta Central Electoral, que en este caso es la madre de la novia, le importa un bledo que su hija se case o no.
De todos modos, se realice o no, parece que todos están expectantes ante la celebración de la boda, aunque se queden con el moño hecho. Por lo menos a mí ¡Me da maní!
