
Politóloga Joliany Lira- Con el desencadenamiento de la pandemia del COVID-19 decretada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) el pasado 11 de marzo, hemos visto la asombrosa velocidad con la que se ha propagado, logrando perturbar la planificación de casi todo en la vida del hombre moderno y, el caso del calendario electoral no ha sido una excepción; dado que estos procesos implican la movilización masiva de ciudadanos a espacios cerrados; por lo tanto, representa un riesgo biológico, que pocas administraciones electorales quisieran asumir.
Sin embargo, en República Dominicana, el pasado 15 de marzo fueron celebradas las elecciones municipales extraordinarias, motivado básicamente a la imposibilidad de las autoridades de postergar, por segunda vez, un proceso que debió ejecutarse el pasado 16 de febrero.
No existe una estimación oficial de cuántas personas podrían haberse contagiado debido a las implicaciones logísticas antes, durante y después de las elecciones, lo que sí sabemos es que; del Boletín Especial #01 del Ministerio de Salud Pública (MSP) del 18 de marzo con tan solo 34 casos confirmados y 2 fallecidos, pasamos a tener 15 días después ̶ que según algunos expertos es el umbral para manifestación de síntomas luego del contagio ̶ la cifra de 1578 infectados y 77 fallecidos según el Boletín Especial #16, un incremento abrupto y de una rapidez categóricamente alarmante.
Aunque no podemos afirmar que el proceso haya sido la causa directa del alza de propagación, pudo haber sido un factor decisivo. Por situaciones como estas, la Fundación Internacional para Sistemas Electorales (IFES, por sus siglas en inglés) afirma que la pandemia pone en riesgo a las democracias en todo el mundo, explica en uno de sus informes oficiales, que se han pospuesto elecciones generales y municipales en más de 40 países, mencionando a Sri Lanka y algunas primarias presidenciales en los Estados Unidos[1].
Suspender o posponer elecciones generales o locales, tiene un alto costo político para el Estado, los partidos políticos y los candidatos, pero seguir adelante podría disparar los costos en vidas humanas. Países como Francia e Irán decidieron proseguir, con todos los retos operativos que implican proteger las vidas por encima de cualquier cosa, y es que definir modalidades que permitan respetar el confinamiento o cumplir con la distancia social es un desafío, que pudiese colocar a los organismos electorales en aprietos, especialmente por la percepción de legitimidad del proceso ante “pocos” observadores en una modalidad de voto manual, como lo es por ejemplo en la República Dominicana.
Los valores democráticos y el respeto a la carta magna son temas incuestionables bajo cualquier coyuntura en la República Dominicana. Defender los principios de la libertad para elegir y ser elegidos han de ser el motor tanto del sistema político como de la ciudadanía, hay fechas límites del periodo constitucional de gobierno y la Junta Central Electoral (JCE) definió oficialmente un nuevo calendario para el nivel congresual y la primera vuelta presidencial el próximo domingo 05 de julio, con una eventual segunda vuelta el siguiente domingo 26 de julio.
No dudamos de la disposición de la ciudadanía por ejercer su derecho al sufragio, y esto lo vivimos en el pasado proceso municipal con una abstención similar al de procesos anteriores en condiciones normales, lo que sí nos preocupa es la preparación del órgano electoral colegiado para enfrentar con menos personal operativo las medidas de distanciamiento social y por ende, la capacitación en línea, voto presencial y luego mecanismos de resolución de disputas aceptados por las partes políticas implicadas. Esto sin considerar que han de recuperarse de pasados tropiezos informáticos por emplear – según informe de la Organización de Estados Americanos (OEA)- erróneamente tecnologías no verificadas, que expondrían vulnerabilidades del voto automatizado.
En conclusión; bien sea por causas constitucionales o meramente políticas solo tenemos dos opciones, podemos continuar o postergar hasta que las condiciones así lo permitan. Si continuamos, debemos exigir mecanismos claros, seguros y auditables para votar y mantener la seguridad sanitaria. Si postergamos, es vital que se definan con cautela las garantías para retomar el hilo institucional y la continuidad del régimen democrático.
Politóloga Joliany Lira
[1] International Foundation for Electoral Systems-IFES .(April, 2020). “Elections and COVID-19- What We Learned from Ebola”. was published by Devex on Wednesday, April 8. Ver en: [https://www.ifes.org/news/elections-and-covid-19-what-we-learned-ebola]