
TEATRO,- Cuenta Ignacio García, director del Festival de Almagro, que una de las misiones del certamen «es seducir las compañías del mundo para hacer clásicos del Siglo de Oro y acompañarles en ese camino». Por ello, desde este fin de semana y hasta el 28 de julio, la villa manchega se va a convertir en el escenario por el que pasarán montajes de varios continentes para que los espectadores descubran cómo se acercan a nuestros autores clásicos más allá de nuestras fronteras. Lope y Calderón son ya autores globales, con versos que resuenan en Costa de Marfil, Estonia, Polonia o México. Precisamente, este país es el invitado de honor de la actual edición y presentará una veintena de montajes, incluida una versión de El perro del hortelano, a cargo de su Compañía Nacional de Teatro Clásico y varios títulos de Sor Juana Inés de la Cruz y Juan Ruiz de Alarcón, dos mexicanos que ensancharon el teatro áureo en español.
Uno de los montajes más esperados es Algo en Fuenteovejuna(19 y 20 de julio), un espectáculo ambientado en el violento México de hoy en día, de forma que el pueblo protagonista no se alza en contra del feudalismo sino contra la violencia de los narcos. Su director, Fernando Bonilla, explica que la idea de adaptar este drama de Lope le prendió por la «desaparición de 43 estudiantes en Iguala, a manos de policías que trabajaban para el crimen organizado y el levantamiento en Tierra Caliente, Michoacán, de grupos de autodefensas civiles que deciden tomar las armas para defenderse del crimen, ante la ausencia y complicidad del gobierno. En este contexto está imaginada nuestra Fuenteovejuna. Me pareció que la similitud entre estos acontecimientos y la trama del libreto era más que evidente».

Bonilla cuenta que, tras un largo proceso de documentación de estos hechos violentos, cortó y reescribió a Lope «sin el menor pudor» para enfatizar los elementos que más le interesaban. «Si utilizamos los clásicos para dialogar con el público contemporáneo, se convierten en fuentes inagotables de confrontación con nuestra propia humanidad».
En ese mismo sentido, el grito contra la injusticia lanzado por Lope de Vega resuena con igual fuerza en el país azteca que en Costa de Marfil. Desde allí llegará Fuenteovejuna, el valor de las mujeres (12 y 13 de julio), un montaje que lleva el desgarro y la dignidad de la ultrajada Laurencia a África y que puede presumir de ser la primera producción de este continente que desembarca en Almagro en sus 42 ediciones.
Además, el propio Ignacio García ha dirigido a un equipo polaco en Hijas del aire. Sueño de Balladyna, que enlaza La hija del aire, de Calderón, y Balladyna, del dramaturgo polaco Juliusz Sowacki. Una forma de tender puentes entre ambas culturas, que, según el director, están muy cercanas ya que La vida es sueño, ambientada en Polonia, está muy presente en el repertorio de este país europeo. «La han representado a menudo en clave nacionalista y espiritual. Tenemos que tener claro que además de Don Juan, además de Celestina y además de Don Quijote, hay una gran iconografía, literatura y un gran mundo referencial en nuestro Siglo de Oro que al final está latente en muchos lugares de Europa». El Festival de Almagro será una prueba de ello.