Los celulares y el cráneo moderno
Si se usara en el futuro una técnica similar para analizar cómo vivía la gente en 2019, los científicos encontrarían cambios en nuestros esqueletos que reflejan nuestro estilo de vida.
“He sido un médico clínico durante 20 años y solamente en la última década he visto cada vez más este crecimiento en el cráneo“, dijo David Shahar, investigador de la Universidad Shunshine Coast en Australia.
El abultamiento en punta, llamado también “protuberancia occipital externa“, se encuentra en la parte posterior del cráneo, justo arriba del cuello.
Si tienes uno es probable que puedas sentirlo con tus dedos y si no tienes pelo puede ser visible.
Hasta hace poco se pensaba que esta protuberancia era muy poco común.
En 1885, cuando fue investigada por primera vez, el celebre científico francés Paul Broca creía que era tan extraña que no merecía un término científico.
Pero Shahar decidió investigar.
Junto a un colega analizó más de mil radiografías de cráneos de personas entre 18 y 86 años, y registró los problemas de postura de cada una de esas personas.
Lo que los científicos descubrieron fue sorprendente.
El abultamiento era mucho más común en el grupo entre 18 y 30 años.
Cuello de texto
Cuando inclinamos la cabeza para ver algo en esos dispositivos, doblamos el cuello y el cráneo va hacia adelante.
Esto es problemático, porque una cabeza humana promedio pesa 4,5 kilos, más o menos como una sandía grande.
Cuando estamos sentados erguidos, la cabeza está en equilibrio sobre la parte superior de nuestra espina vertebral.
Pero cuando nos inclinamos hacia el celular nuestros cuellos deben hacer un esfuerzo inusual.
Una de las mayores sorpresas para Shahar fue cuan grandes eran las protuberancias. Los abultamientos mayores median unos 30 mm.
Claro que la mala postura no fue inventada en este siglo.
¿Por qué entonces nuestros antepasados no desarrollaron una protuberancia en su cráneo cuando se encorvaban para leer libros?
Una posible explicación es que pasamos mucho más tiempo inclinados con nuestros celulares.
En 1973 los estadounidenses leían un promedio de dos horas al día.

Pero actualmente pasamos al menos el doble de ese tiempo con nuestros teléfonos.
Extrañamente, los hombres fuertes de las islas Marianas también tenían crecimientos en sus cráneos.
Se cree que las protuberancias se desarrollaron por un motivo similar, para soportar el peso de la cabeza y los fuertes músculos de sus cuellos.
