
Sin embargo, personas al tanto del contenido de las discusiones consideraron que los resultados aún deben ser revisados mucho más a fondo.
Las autoridades etíopes deben publicar su propio informe preliminar sobre el caso a mediados del próximo abril.
Varias voces han apuntado claras similitudes entre dicho accidente y el de otro Boeing 737 MAX, de la compañía Lion Air, de Indonesia, en octubre pasado, que dejaron en total 346 muertos.
Tales semejanzas parecen provenir de problemas de diseño del sistema MCAS (Maneuvering Characteristics Augmentation System), que se instaló en esos aviones para compensar las fallas aerodinámicas por el cambio de ubicación y el peso de sus dos motores.
Después del último suceso, Boeing se centró en el desarrollo de un correctivo del MCAS para obtener el permiso de los reguladores con el fin de poner a volar nuevamente los 737 MAX, a los cuales se les cerraron los espacios aéreos desde mediados de este mes.
A juicio del fabricante norteamericano, el funcionamiento del MCAS será más transparente para la tripulación y los pilotos podrán desactivarlo con mayor facilidad en caso de problemas.