Los millennials socialistas de Estados Unidos en el ojo del huracán: Amazon y los riesgos del exceso de fervor revolucionario

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La congresista Alexandra Ocasio Cortez y otros líderes progresistas están en el ojo del huracán: son acusados de ‘matar el acuerdo’ para establecer una sede de Amazon en la Gran Manzana que prometía crear 25,000 puestos de trabajo. (Foto: CNP/Sipa USA)

NEW YORK.- Pues no, los editores le dieron un break para dedicársela a otra estrella de Twitter, la congresista demócrata Alexandria Ocasio-Cortez, y no precisamente para felicitarla por su labor en Washington. “Amazon Killers”, reza el titular dedicado a la legisladora del Bronx y otros líderes progresistas neoyorquinos a los que les dice que deberían sentir “vergüenza” por su responsabilidad en matar el acuerdo para establecer una sede de la empresa de compras por internet en la Gran Manzana que prometía crear 25,000 puestos de trabajo.

A las barricadas
Tras un debut estelar en el Congreso como parte de una generación de jóvenes insurgentes, estos nuevos demócratas como Ocasio-Cortez que han ascendido al poder en representación del ala más progresista y contestataria del partido han acumulado en las últimas semanas algunos tropiezos y recibido las primeras críticas, incluso de voces ideológicamente cercanas. Con tanto ímpetu, ¿se estarán pasando de frenada los llamados millennials socialistas?

Oponerse al pacto con el gigante capitaneado por Jeff Bezos, el hombre más rico del mundo, era una causa redonda para el movimiento político social que representan líderes como Ocasio-Cortez, si se tiene en cuenta que la ciudad y el estado concedía a cambio un paquete de incentivos de $3,000 millones.

¿Por qué había que regalarle tanta lana a una de las mayores multinacionales del mundo, que además no cuenta con una reputación estelar en cuanto al trato de sus empleados?
En respuesta, Amazon ni se sentó a renegociar; cogió sus cosas y se fue. Así funcionan los realmente poderosos. No es que en este asunto se derramen lágrimas por la empresa de Bezos, que es más bien un ejemplo de lo que no acaba de funcionar en la economía actual. Sin ir más lejos, ahora que llega la época de cuadrar con el Tío Sam, se dio a conocer que Amazon no pagará ni un centavo en impuestos a la renta por segundo año consecutivo, pese a gozar de $11,200 millones. Lo más parecido a la magia en matemáticas.

Tener tirria a monstruos corporativos como estos no es ilegítimo ni descabellado, y menos cuando hay dinero público de por medio, pero se corre el peligro de que el fervor justiciero nuble la vista. Que es lo que puede haber pasado en este caso. Al contrario de lo que insinúan opositores del acuerdo como Ocasio-Cortez, no es que Amazon iba a recibir un cheque de $3,000 millones cortesía de los contribuyentes. Sus incentivos eran futuras reducciones tributarias basadas en el nivel de inversión y generación de empleo, que no es exactamente lo mismo que el acuerdo con el que la taiwanesa Foxconn le tomó el pelo al estado de Wisconsin y al presidente Trump.

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