Joven, blanco, de familia acomodada, sin antecedentes penales: la identidad del presunto atacante que aterrorizó Austin con una serie de explosiones con bombas sorprende a expertos y conocidos.
Las explosiones, que comenzaron el 2 de marzo, mataron a dos personas e hirieron a otras cuatro. Las autoridades advirtieron la posibilidad de que el atacante haya colocado más dispositivos explosivos.
Mark Anthony Conditt se suicidó la madrugada del miércoles detonando una bomba que llevaba en su auto, en momentos en que las autoridades estaban a punto de detenerlo. Un oficial que lo cercaba y le había disparado resultó herido, pero no de gravedad.
La policía rastreó a Conditt hasta un hotel en Round Rock, una ciudad en el área metropolitana de Austin, utilizando una variedad de tácticas, incluida la triangulación de teléfonos celulares y video de vigilancia de un FedEx de Austin.
Las autoridades compartieron las imágenes que mostraban a un hombre que se cree que era Conditt ingresando a las instalaciones de FedEx usando lo que parecía ser una peluca rubia y guantes mientras dejaba dos paquetes.
Conditt, de 23 años, residía en Pflugerville. Fue educado en su casa y asistió al Austin Community College del 2010 al 2012, pero abandonó los estudios universitarios y aparentemente no dejó mucho rastro aparte de unos blogs en 2012 sobre el matrimonio gay y otros temas.
Trabajó en Crux Manufacturing como “agente comprador / comprador / envío y recepción”, según un perfil en un sitio web de reclutamiento de trabajo y previamente laboró como técnico de reparación de computadoras. Pero ahora estaba desempleado.
Según las autoridades, Conditt compró los materiales para las bombas en Home Depot y las fabricó todas, probablemente solo, aunque investigan si recibió ayuda. Sus motivos no estaban claros.
