¿Le está costando caro a Donald Trump no hacer público sus declaraciones de impuestos? Hay numerosos indicios que señalan que sí, aunque ninguno de ellos sería de una contundencia decisiva.
Trump ha reiterado que no piensa revelar sus declaraciones de impuestos, señalando que actualmente se encuentra bajo auditoría y que por ende no puede publicar esa información. No está obligado legalmente a hacerlo (y, en contrapartida, una auditoría en sí no es en realidad impedimento para ello), pero hacer públicas las declaraciones de impuestos es una tradición de transparencia democrática a la que se han sumado en las últimas cuatro décadas todos los candidatos presidenciales republicanos desde Ronald Reagan (incluso Gerald Ford lo hizo parcialmente) y todos los demócratas desde Jimmy Carter.
Conocer los ingresos de los candidatos presidenciales, cuánto pagan en impuestos y con quién, en su caso, mantienen relaciones a nivel empresarial o de donaciones caritativas es importante para que los ciudadanos conozcan mejor el perfil de quienes aspiran a llegar a la Casa Blanca y para contrastar sus dichos y propuestas con el ejemplo personal.
Pero Trump –quien ha destacado continuamente entre sus atributos su enorme riqueza y sus grandes donaciones filantrópicas– ha preferido ser la excepción y pagar el precio por ello ante la opinión pública, posiblemente porque en la suma de costo/beneficio el impacto de las posibles revelaciones en sus declaraciones de impuestos podría ser mayor, y más nocivo para su candidatura, que el mantener la opacidad al respecto.
Sea como sea, esa decisión ya estaría pasándole factura a Trump. Varias notables figuras del Partido Republicano le han pedido publicar sus declaraciones de impuestos, entre ellos el líder del Senado, Mitch McConnell, el excandidato (y ferviente adversario del magnate) Mitt Romney o más recientemente incluso algunos que han vencido renuencias y lo han apoyado, como el representante Mark Sanford, quien dijo en un artículo publicado en The New York Times que él le ha dado su apoyo y ahora a Trump le toca revelar sus declaraciones de impuestos. No hacerlo, comentó Sanford, podría dañar “la transparencia en nuestro sistema democrático”.
Incluso el compañero de fórmula de Trump, Mike Pence, ha dicho que pronto publicará la información sobre sus impuestos, de acuerdo a MSNBC, lo que eleva de nuevo la pregunta de por qué el candidato republicano a vicepresidente está dispuesto a hacerlo pero el candidato presidencial no.
Hillary Clinton, quien acaba de publicar hace unos días su declaración de 2015 y ha divulgado ya muchas otras previamente, ha aprovechado la negativa de Trump en ese tema para añadir un nuevo ariete contra el magnate y ha divulgado un video en Twitter en el que muestra a diversas personalidades conservadoras diciendo que el magnate debe publicar sus declaraciones de impuestos y especulando sobre las razones por las que no lo ha hecho (que van desde que tiene relaciones de negocios con oligarcas rusos, que en realidad no es tan rico como dice o que no ha pagado impuestos ni hecho las donaciones caritativas que dice haber realizado). Creditos Jesus del Toro/yahoo