Serie Mundial: El cuarteto eterno de los Yanquis sigue haciendo historia

Derek Jeter (centro) y su compañero de los Yanquis de Nueva York, el panameño Mariano Rivera, miran el trofeo de campeones de la Serie Mundial, el miércoles 4 de noviembre del 2009
NUEVA YORK (AP) — Una hora después que los Yanquis habían conquistado su 27mo título de Serie Mundial, Derek Jeter estaba empapado por la champaña a la entrada del vestuario del equipo y una de las preguntas más insistentes correspondía al grupo de jugadores que en Nueva York ha recibido el mote de “Los Cuatro Amigos”.
A Jeter no se le escapaba el detalle de la noche del miércoles en el Yankee Stadium, en la que Andy Pettitte fue el abridor y Mariano Rivera sacó por cuarta vez el último out de un Clásico de Otoño.
Pettitte-Rivera, la combinación perfecta de victorias y rescates en la historia de las Grandes Ligas con un récord de 63.
“No podía ser de otra manera que con Andy de abridor y Mo como cerrador”, dijo Jeter, capitán y campocorto de los Yanquis.
Y detrás del plato estaba Jorge Posada. Nuevamente, los cuatro jugadores que se conocieron en la menores y subieron casi que simultáneamente a las mayores celebran un campeonato.
Aparte de ser poseedores de cinco anillos de Serie Mundial, los cuatro comparten un vínculo único como el núcleo de la franquicia.
“Somos como una familia”, destacó Rivera, el taponero que los Yanquis encontraron en un pueblo de pescadores en Panamá. “Me siento bendecido. Somos cuatro que han estado juntos 15 años y juntos lo hemos conseguido.
“Es algo que ya no se ve”, dijo el puertorriqueño Posada, a quien el equipo en principio contempló como un infielder. “Parecemos hermanos, nos conocemos tanto”.
Y pensar que este núcleo estuvo a punto de ser roto antes de concebirse.
Previo al inicio de la temporada de 1996, el año en los cuatro iban a conseguir su primer anillo, se dudaba que Jeter tenía la madera para ser el campocorto titular y los Yanquis llegaron a considerar la idea de canjear a Rivera a los Marineros de Seattle por Félix Fermín.
Una realidad indiscutible es que los cuatro fueron fundamentales en el ciclo glorioso de finales de la década pasada y aún mantienen una vigencia preponderante.
Mientras un desfile de carísimos agentes libres llegaba y salía del equipo, la mayoría sin dar la talla, el cuarteto siempre estuvo ahí como el alma de los Yanquis. La única vez que no estuvieron juntos fue el interín que tuvo con los Astros de Houston entre 2004-06.
“Los curioso de los cuatro que los equipos de los 90 no hubiesen podido ganar los campeonatos sin ellos y el actual tampoco”, comentó Paul O’Neill, figura de las novenas que ganaron cuatro títulos entre 1996 y 2000. “No creo que ese nivel de constancia se verá otra vez”.
Los cuatro habían incrustado sus nombres en el Olimpo de los Yanquis desde hace rato, pero no se puede obviar el hecho que desde 1962 nadie había logrado ganar cinco títulos con el mismo equipo desde Yogi Berra (10), Mickey Mantle (7) y Whitey Ford (6).
Aunque no formó parte del roster de la Serie Mundial de 1996, en la que el actual manager Joe Girardi, era el titular, Posada recibió de todas formas un anillo.
Los Yankees ganaron anoche su Serie Mundial número 27 en su historia. Y de qué manera.
El japonés Hideki Matsui, bateador de designado, encabezó la ofensiva local de ocho imparables con jonrón, doblete y sencillo y seis carreras remolcadas, para dejar en el camino a los Phillies de Filadelfia 7-3, en el nuevo Yankee Stadium con temperatura oscilando los 47 grados.
Los 50,315 fanáticos, la mayor asistencia aquí, vieron a Nueva York atacar primero al quisqueyano Pedro Martínez y a otros lanzadores foráneos, mientras gritaban y bailaban en las tribunas. Fue una gran fiesta en el parque de El Bronx, donde no faltó la champaña.




