Paz Sin Fronteras, ¿Podrá hacerse Realidad?

Paz  Sin Fronteras, ¿Podrá hacerse Realidad?

Por Nurys Rivas

Santiago de los Caballeros- Polémico y difundido, a todos los confines del universo, llegó la noticia del Concierto por la Paz efectuado en Cuba y más de un millón de personas ávidas de diversión, abarrotaron la Plaza de la Revolución de la Habana.

Emotivas manifestaciones de adhesión, aplausos y grandes esfuerzos para llevar a cabo el inusual espectáculo, pasará mucho tiempo y todavía se hablará de Paz Sin Fronteras.

Personalmente y que me perdonen los cantantes participantes,  pienso que al margen de las buenas intenciones que prevalecían en ellos, la idea no pasa de ser una promoción espectacular.

Obviando además los pronunciamientos de algunos cubanos en el exilio, por considerarlas carentes de valor, mi favor tampoco está al lado de los denominados conciertos por la paz, sencillamente porque no llenan el cometido propuesto.

Podrán colmar las expectativas de sus promotores, podrán ser un excelente vehículo para hacer que sus nombres figuren a nivel mundial, circunstancia que aunque ellos no necesiten, ya que son artistas conocidos, no deja de ser importante porque viene a ser una especie de archivo que se va acumulando y que en su momento, puede acarrearles exitosos premios.

El primero de estos conciertos se celebró en la frontera colombo-venezolana, el Puente Simón Bolívar, sirvió de soporte para que cientos de miles de personas aclamaran y cantaran por la paz. El móvil fue el conflicto diplomático entre esos países hermanos suramericanos, surgido por una actuación mal encaminada del ejército de Colombia, rechazada por el gobierno de Venezuela.

“Paz sin Fronteras”, el nombre tan maravilloso como utópico, ya que tanto los cantantes, como los que apoyan esta iniciativa, saben a ciencia cierta que exceptuando el momento de relax y la gratificación causada por escuchar en vivo a sus cantantes favoritos, que como en el caso de Cuba, habría sido imposible a los cubanos comunes, de no producirse este concierto, las magníficas y desinteresadas intenciones, no pasarán de ser una acertada campaña publicitaria.

Se anunció que el siguiente será en la frontera de México y Estados Unidos, sin el menor deseo de ser pesimista, auguro desde ya, idéntico resultado, miles de personas se alinearán en dicha frontera y aplaudirán, pero tampoco habrá respuesta, deploro profundamente que tanto auspicio y deseo de paz, caiga en el vacío.

Es que no puede hablarse de paz en las actuales circunstancias que vive el planeta, mientras exista gente que muere de hambre, mientras las personas mueran por falta de atenciones médicas, mientras persista la ignorancia, no puede hablarse de paz.

Será imposible que cunda el deseo de paz en las conciencias de los cubanos, que lidian una intensa batalla existencial entre el régimen político que les gobierna y sus propios derechos.

Los cubanos han adquirido algunos logros, de los que carecen otros países del área, en educación, salud, deporte, es innegable su desarrollo, pero les hace falta reivindicar otros derechos esenciales para el ser humano.

Ciertamente las mentidas democracias de muchos países latinoamericanos, tal vez no pueda calificarse como un gran avance, siendo solo una bandera enarbolada por los políticos para sus campañas, ya que de nada sirve al pueblo echarle en cara a los mandatarios sus inconductas, si de todos modos continuarán desfalcando y haciendo uso indebido del poder, sin tomar en cuenta que mientras ellos y los suyos enriquecen, el pueblo muere un poco cada día.

Por más que los cantantes extenuaran sus prodigiosas gargantas, ni los cubanos tendrán paz, ni acabará el contrabando, la muerte acechada y el transbordo de ilegales en  la frontera México-estadounidense, del mismo modo que no cesarán las intromisiones de gobiernos que asumiendo nuevas versiones de dictadura latina muy a su estilo, estarán siempre predispuestos contra quienes no sean de su agrado.

Imagino que Juanes, el excelente vocalista colombiano, hurgará en la vida de los pueblos, descubriendo los mayores problemas que se oponen a su desarrollo, e investigará las circunstancias que a través del tiempo, han marcado su historia.

Su esfuerzo no tendrá que ser mucho, porque existen historias de horror no solo en América, sino también en otras latitudes.

En Haití, Puerto Rico, Rep. Dominicana, solo por mencionar tres países del Caribe, sobran razones para ser escenarios de conciertos por la paz, quienes estén enterados de la historia de estas tierras, sabrán de lo que hablo.

Podrán tomar en sus manos un mapamundi y marcar cada nación e ir uno por uno presentando sus canciones y haciendo de Paz sin Fronteras, una atalaya desde la cual se levanten las voces traducidas en música, podrán incluso desgranar todo el pentagrama musical y dispersar al aire sus notas, estas podrán volar, los pueblos no obstante, seguirán encadenados.

Continuarán sumidos en el oscurantismo a que los empujan sus propios dirigentes, porque saben que si les dan las herramientas para abrir la mente, estarán contribuyendo a la erradicación del cacicazgo que han establecido, a mayor ignorancia, mayores son sus ganancias.

Ojalá sucediese a nivel mundial, algún acontecimiento que cambiara de manera radical la vida de los países de Latinoamérica, me sentiría feliz de dejar de presentar la tesis que sustento.

Ojalá que tan fácil como se dice, se instalara la paz, no en un cartel publicitario, sino una paz sostenible y duradera, en ese instante, me inclinaría frente a “Paz sin Frontera”

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