Posición sobre los Representantes del Dominicano del Exterior
No estoy convencido de la necesidad de tener Diputados y Senadores que viven fuera del país. Por lo pronto significarían mas gastos y no estoy seguro de los beneficios para la comunidad residente en el exterior. A no ser más puestos. Roberto Sánchez
Esta es la respuesta del Sr. Roberto Sánchez a la respuesta enviada por Edwin Abreu al Sr. Sánchez sobre el comentario anterior.
Distinguido Señor Edwin:
Le agradezco su respuesta y el tratar con respeto mis opiniones que pudieran parecer contrarias a su iniciativa. Digo pudieran parecer, porque en mi correo anterior le decía que no estoy convencido de la conveniencia de esa iniciativa. No que estaba en contra, aunque admito que de entrada tengo reservas porque sé de muchos puestos creados en el exterior que no son más que puras botellas, mecanismos para pagar apoyos políticos o instrumentos para comprar adherencias como es el caso de la caterva de consules, vice consules, consejeros y hasta subsecretarios ( y no solo de relaciones exteriores ) que viven fuera y por tanto no hacen nada y si cobran.
No hay que convencerme de la extraordinaria importancia de la comunidad dominicana en el exterior, de su esfuerzo, sus sacrificios y los extraordinarios aportes que hacen al país. De lo que no estoy convencido es de como van a representar a su comunidad en un congreso que se reúne varias veces en la semana (creo que ahora son tres días), van a viajar diario o semanal, o se van a mudar a Santo Domingo.
Si es la primera será un gasto extraordinario en vuelos aéreos y viáticos que seguro querrán que los pague el congreso como lo hace con los que residen en el país. Si es trasladarse a residir al país para poder estar presentes en las sesiones entonces automáticamente dejarán de ser dominicanos en el exterior, pues residirían en Santo Domingo.
Soy partidario de políticas y leyes estatales que defiendan al dominicano donde quiera se encuentre, que le faciliten las posibilidades de invertir en el país y desarrollar negocios con incentivos motivadores, en base a los recursos que hayan acumulado sin dudas con un esfuerzo y sacrificio extraordinarios.
Pero crear una oligarquía de políticos en el exterior, que consuman más recursos del estado, y reproduzcan allí el clientelismo que usted menciona con lujo de detalles y que caracteriza a los tres partidos de la derecha conservadora dominicana, que se reparten el poder y los recursos del pueblo desde hace años, no me resulta conveniente.
Es probable y no pongo en duda de que usted y a su organización les anime el mejor de los deseos y el propósito de hacer un ejercicio político decente, que para serlo tendrá que ser negador y confrontador de los partidos tradicionales dominicanos PRD, PLD y PRSC y su caterva de aliados, la mayoría de ellos buscadores de prebendas.
Si es asi, con gusto contribuiría a esa iniciativa desde la humilde forma en que pueda hacerlo. Le reitero mi respeto por su opinión y propósitos, y si me convenzo de lo contrario con respecto al tema de la representación congresional en el exterior, no dude que lo expresaré.
Le deseo exitos
Roberto Sanchez





¡Qué atinada la posisión de este señor Roberto Sánchez!
Por mi parte, creo que lo primero que debemos hacer los quisqueyanos que residimos (legal o ilegalmente) en “La Diáspora” (en el extranjero), es registrarnos para votar primero. Luego, aportar directamente con una cuota al erario nacional, para que los gastos de la JCE para implementar el voto de los quisqueyanos (dominicanos) en el “exterior” sean costeado por nosotros mismos. Ya tenemos el derecho de votar por el presidente y vicepresidente de la república. Lo que hace falta es que en la Constitución no se le limite a un criollo (nacido en el terruño) el aspirar a presidente o vicepresidente de la república si cumple con los requisistos establecidos en la Constitución. Nosotros no estamos sujetos a las leyes internas provinciales para querer tener representación en el congreso. Ahora bien, “La Diáspora” puede aspirar a tener representación a través del poder ejecutivo en asuntos que beneficien a los ciudadanos inscritos (con cédula) que residen en el extranjero (“miembros de la diáspora), si los recursos son costeado por esa “Diáspora”, no con los fondos del pueblo.
Tenemos que estar muy claro en ésto. No somos una provincia más, aunque aportemos indirectamente al fisco más que una de ellas. Aclaremos conceptos. Estaré en Santo Domingo el día de la reunión de junio, pero dejo esto como primicia de mi participación. En la medida que “La Diáspora” aporte y se registre, podemos medir el termómetro para en realidad saber si vale la pena una representacion ante el congreso. De lo contrario, si no nos registramos y aportamos directamente (no con remesas a los familiares, pues los que más ladran a lo mejor ni siquiera envían dos cheles), no podemos exigir participación. ¡Basta de crear bases para la corrupción!