Tribunal electoral de Nicaragua en el centro de tormenta por irregularidades

MANAGUA (AFP) – El Tribunal electoral de Nicaragua se encuentra en el centro de la tormenta por avalar los comicios municipales del domingo, salpicados por irregularidades y denuncias de fraude, de los que salió ganador el partido del presidente Daniel Ortega.

Las protestas contra el Consejo Supremo Electoral (CSE), que todavía no ha concluido el escrutinio de los sufragios, las encabeza la principal fuerza de oposición, el Partido Liberal Constitucionalista (PLC, derecha).

El PLC se niega a reconocer el triunfo del gobernante Frente Sandinista (FSLN, izquierda) en los comicios, los primeros celebrados bajo el gobierno de Ortega, y pedirá que se revisen, “acta por acta”, los resultados de la votación, ya que se consideran vencedores en Managua y otros municipios adjudicados al FSLN.

Según el 78% de las Juntas Receptoras de Votos (JRV) escrutadas por el CSE, el FSLN ganaba en más de 100 de los 146 municipios, entre ellas Managua y 9 de las 17 cabeceras departamentales del país.

“Llamo al CSE a que diga la verdad al pueblo y que dé a conocer los resultados, porque aquí están las pruebas”, demandó el candidato a la alcaldía de Managua por el PLC, Eduardo Montealegre, a quien los sondeos previos a la elección le daban una ventaja..

El llamado del dirigente fue secundado por el arzobispo de Managua, Leopoldo Brenes, y otros líderes de la Iglesia Católica que dicen haber recibido de sus feligreses informes de anomalías.

El CSE “está faltando a su deber moral de respetar el voto popular (…) queremos exhortar (…) al buen juicio de los miembros del CSE, porque nos da mucho pesar lo que va a pensar la gente que se siente defraudada”, demandó Brenes, también presidente de la Conferencia Episcopal de Nicaragua (CEN).

Para el Movimiento de Renovación Sandinista (MRS-centroizquierda) las irregularidades fueron tantas, que el CSE “carece de toda credibilidad”.

Estos resultados ocasionaron el domingo por la noche numerosos altercados entre seguidores de los dos principales partidos, en los que se registraron varios heridos.

El magistrado del CSE, el liberal Luis Benavides reiteró este martes que se dieron “muchas irregularidades” y que es difícil certificar quién tiene la verdad debido a la negativa del tribunal a acreditar observadores de prestigio.

El propio CSE puso de manifiesto el lunes su desorden al pedir al PLC que presentara sus documentos para corroborar los datos divulgados por el centro de cómputos.

Estas elecciones municipales fueron las “menos transparentes y más conflictivas de toda la historia reciente” y el CSE “tiene la responsabilidad de presentar a la ciudadanía los verdaderos resultados”, exigió el grupo de observación local Ética y Transparencia, que supervisó las elecciones desde afuera.

Por su parte, la cúpula empresarial que ha tratado de mantenerse al margen de las pugnas entre el gobierno y la oposición, señaló que las anomalías restaron “calidad al proceso”.

“Hubo una alteración evidente de los resultados en las juntas de votación”, apuntó por su lado la presidenta del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh), Vilma Núñez.

Entre los problemas denunciados, figuran electores excluidos del padrón o reubicados en otras juntas, aperturas tardías y cierres anticipados de mesas de votación, falta de boletas y gente de otros municipios que votó en Managua.

Los opositores también informaron que sus fiscales fueron expulsados del centro de cómputo y algunas mesas electorales, hubo pleitos a golpes y militarización de algunos centros de votación y desaparición de actas que no favorecían al partido de Ortega.

No obstante, para la diputada de la disidencia sandinista, la opositora Mónica Baltodano, lo más grave es que el CSE no precisó en sus primeros informes la cantidad de votos válidos, votos nulos, número de electores que asistieron a las urnas ni el nivel de abstención.

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